martes, 31 de enero de 2012

CABINAS, MONEDAS, de David Eloy Rodríguez.

Tres poemas de David Eloy Rodríguez.  Ilustraciones de Patricio Hidalgo.


I





―SÍ, BONITA, tenemos que repetirlo.
Claro. Avísame cuando vuelva a marcharse.
La excursión fue maravillosa.
Si hubiera sabido que iba a encontrarme
a mi edad con una mujer como tú.
Culta. Inteligente. Guapa.
Ojalá hubiera excursiones
como esa todos los días.
Entérate cuándo hay otra
y repetimos. Le cuentas a él
una excusa cualquiera y ya está.
Claro. No va a ponerte problemas.
Él, que pasa tantos días fuera.
Te echo de menos, bonita,
Esto ha sido una revolución en mi vida.
De verdad. Me sentía tan solo.
Oye, que se corta
y no tengo más monedas.
Sí, ya nos veremos.
Yo también te quiero.
Sí, te quiero mucho.
Nos veremos, sí.

    Extrajo la tarjeta telefónica
           ―le quedaban 625 pesetas―
           y se alejó de allí rápidamente.


II




SI LLEGAS de madrugada a una ciudad,
digamos a una gasolinera en las afueras
de esa gran ciudad, digamos Berlín,
o Lyon, o Barcelona,
y sólo tienes un número de teléfono,
y son las 3 a. m.
―un número de teléfono,
un hogar, un amor, todo,
pendiente de un hilo macabro,
de un número de teléfono de siete cifras―
y no sabes ni dónde estás,
y tienes sueño, tanto sueño,
y pocas esperanzas,
tan sólo un número de teléfono
y ganas de rezar,
entonces
la cabina telefónica
es el Faro de Alejandría,
es el rayo que penetra en la tormenta,
la única compañía,
una amante cruel
pero una amante al menos,
tan luminosa y cálida
en la noche temible,
en la noche oscura,
    interminable.


III



UNA MUJER se levanta de la cama porque suena el teléfono en la noche.

Ella no lo sabe, pero es alguien desde muy lejos que la ama, alguien que trata de esquivar decenas de miles de kilómetros de distancia y miedo.
Es alguien desde una cabina con la última moneda que le quedaba, alguien que se agarra a un cable frío y alargado como a una serpiente que reptara hacia el paraíso, pero ella no lo sabe.

Descuelga, aún sobresaltada, y responde.

Una ecuación exacta corta los hilos del teléfono.


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